El sector agropecuario es el más importante generador de producción, ingresos, exportaciones y empleo de la economía hondureña, además de que aporta valiosos servicios ambientales. La población rural emigrada al extranjero envía importantes ingresos en divisas. Sin embargo, el sector recibe escaso apoyo estatal, crédito e inversiones, lo que restringe su desarrollo sostenido. Así, en los últimos años su crecimiento ha sido débil y volátil, con baja productividad y escasamente competitivo, y el potencial de los bosques es subutilizado. Algunas actividades (melón, palma africana, avicultura, acuicultura, caña de azúcar y piña) muestran un fuerte dinamismo y en ellas se ha logrado cierta diversificación. El superávit comercial agropecuario ha declinado, a raíz del débil aumento de las exportaciones y la elevación considerable de las importaciones agroindustriales y de granos.
Por ello, Honduras tiene que enfrentar tres desafíos para modernizar el medio rural: elevar la productividad, mejorar su competitividad y capacidad de aprovechar el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, Estados Unidos y la República Dominicana (DR-CAFTA, por sus siglas en inglés) e incrementar productivamente los ingresos de los pobres.
Este documento consta de cuatro capítulos. En el capítulo I se examina la importancia del sector agrícola para la economía de Honduras y las tendencias recientes de la producción y el comercio. En el segundo capítulo se analizan los tres principales desafíos mencionados. En el capítulo III apartado se sintetizan algunas orientaciones de política agrícola y rural. Por último, en el cuarto capítulo se examinan tres temas clave para el desarrollo sostenido, la mayor inversión en educación, el manejo del riesgo agropecuario y la competencia en los mercados de insumos y productos rurales.
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