El 24 de enero de este año el periódico "Standard" publicó el artículo “Río Bulgaria corre por Honduras”. En él se contaba sobre el único río del mundo que lleva el nombre de Bulgaria y que corre por Honduras y de la desconocida comunidad búlgara en este país centroamericano.
El señor Georgi Mladenoff, Presidente de la Organización macedonia patriótica “Lyuben Dimitroff” en Toronto, fue el primero que respondió a la llamada de buscar a los descendientes de los inmigrantes búlgaros en Honduras en el comienzo del siglo XX. Hace varios años que el descubrió a Araly Mladenoff de Button Rouge, Louisiana, Estados Unidos, que resultó ser un descendiente de inmigrantes búlgaros en Honduras.
El mérito de buscar a los representantes actuales de la comunidad búlgara en general es del destacado fotógrafo y artista hondureño Marvin Corrales. Después de leer el artículo en el periódico "Standard", él accidentalmente le preguntó a otro artista reconocido de Honduras – el poeta Rubén Isaguirre, si por azar no conocía a descendientes de búlgaros. A partir de aquí se comienza a desentrañar el hilo porque la nieta de su colega, el escritor Manuel García, es la nieta del búlgaro Pedro (Penko) Banoff de la aldea de Stoyanovo. Inmediatamente Marvin se contactó con ella y su abuela Emelina Banov, residentes en la ciudad de Olanchito. Durante la llamada telefónica se vuelve claro que en la misma ciudad, en el pasado se establecieron otros búlgaros como Juan Raskoff, Simon Elenkoff, Elias Libanoff y otros. Estos hechos impulsan a Marvin Corrales a ir personalmente a Olanchito. Allá le dan a conocer el rico archivo de Pedro Banoff. Sus descendientes han conservado muchas fotografías, documentos de identidad y su memoria de diez páginas, escrita en español, en la cual describe su vida desde la salida de Bulgaria en 1928, hasta casi el año de su muerte en el 2003. Una gran parte de sus relatos contienen referencia sobre otros búlgaros que vivían en Honduras.
La visita de Marvin Corrales en Olanchito también reveló más datos. En la ciudad vive la profesora Elsi Raskoff, hija de Juan Raskoff. El hijo de Pedro Banoff - Esteban Banoff, mantiene contactos con Asen y Boris Elenkoff de la pequeña ciudad de Tocoa. En La Ceiba vive un representante de la familia Penkoff, conocido por el apodo de "El Búlgaro”. En el barrio La Isla reside otra familia búlgara - Savoff. Los descendientes de Elías Libanoff viven en la capital, Tegucigalpa ...
Esta es sólo una pequeña parte de la historia de la presencia búlgara en Honduras. Los hechos recién descubiertos confirman plenamente las palabras del destacado especialista de Honduras en el ámbito de las migraciones internacionales, el Dr. Jorge Amaya Banegas de la Universidad de Tegucigalpa que los búlgaros se establecieron no sólo en La Ceiba sino que en toda la costa del Caribe y otras áreas.
Resultó que la historia desconocida de los colonos de origen búlgaro ha provocado interés no sólo en Bulgaria, sino también en Honduras. Actualmente la periodista Marlen Avila del diario La Prensa prepara un material para nuestros compatriotas. Con la asistencia de la Casa de la Cultura en La Ceiba, el 3 de febrero del 2010, Marvin Corrales fue entrevistado en un programa radial. En dicha entrevista, Marvin Corrales hizo un llamamiento a todos los descendientes de los búlgaros en Honduras para que lo contacten. Porque ahora ya esta nacida la idea de hacer la primera reunión general de los descendientes de los búlgaros en Honduras.
El objetivo no es sólo para conocerse entre sí, sino también para contribuir a la restauración de los vínculos rotos con sus ancestrales en Bulgaria. Segun las palabras del poeta Rubén Isaguirre, tal vez ahora es el momento para traer la memoria de Pedro Banoff a su querida Bulgaria.
Militares toman parte en la aventura
La existencia del río Bulgaria suscitó un gran interés no sólo en Bulgaria, sino también en la sociedad hondureña.
Hace un mes en Honduras, por iniciativa de Marvin Corrales, se preparó una expedición al "Río Bulgaria”. Debido al terreno montañoso, con pendientes que en algunas zonas llegan a los 60 °, el lecho del río tiene muchas cascadas rodeadas de selva espesa. El río está situado en el Parque Nacional Pico Bonito donde hay una gran variedad de flora y fauna asi como de peligrosos insectos, reptiles y jaguares. Como resultado de la amenaza real los guías de la Fundación Pico Bonito decidieron no participar y la expedición estuvo por no llevarse a cabo,
En este momento tan difícil el proyecto encontró el apoyo de la Sra. María del Socorro Flores Matute, directora de la Casa de la cultura en La Ceiba. Ella solicitó la ayuda al eminente fotógrafo hondureño Nimer Alvarado, quien también tomó parte en la campaña organizada.
La expedición partió el 14 de febrero de Tegucigalpita, un suburbio de La Ceiba. Ella incluía un ingeniero forestal y dos militares cuya función era garantizar la seguridad de los participantes durante la marcha en la selva.
El objetivo era tomar fotografías del Río Bulgaria, documentar sus bellezas naturales y la rica biodiversidad. En el pueblo de La Presa que es el último punto habitado antes de llegar al río Bulgaria, la expedición hizo su primero descubrimiento importante – los participantes encontraron a Abel Padilla de 78 años de edad. Segun sus palabras en el pueblo vivió el búlgaro Boris Petroff, quien probablemente fué uno de los descubridores y padrinos del Río Bulgaria.
El material recopilado por los investigadores se incorporará en la exposición foto-documental "Río Bulgaria - la presencia búlgara en el país de los mayas”. La idea es abrir simultáneamente la exposición en Sofía y La Ceiba.
Fotos incluidas en el artículo del diario Standart:
El pintoresco Río Bulgaria, rodeado de selva densa. Foto de Marvin Corrales
El fotógrafo hondureño Marvin Corrales. Es su merito la localización de los descendientes de los búlgaros en Honduras y la organización de la expedición de Río Bulgaria.
Foto de Penko Banoff de los primeros años después de su llegada en Honduras.
Una parte de las memorias de Pedro (Penko) Banoff.