
Source:http://www.hablemosclaro.com/en-esta-edicion-2.html Author: Abraham Espinoza, Hablemos Claro Original Date of Article [DD.MM.YYYY]:08.08.2007 Contributor:honadmin
Nadie puede negar que el conocimiento y sus múltiples aplicaciones son elementos centrales para el desarrollo económico y social de las sociedades contemporáneas. El crecimiento económico de los países de Latinoamérica ha estado ligado al comportamiento de sus políticas de ciencia y tecnología. Diversos estudios apoyan esta teoría cuya ejecución ha sido un factor definitivo para un mejor posicionamiento de los países desarrollados.
Naciones como Estados Unidos, Suecia, Alemania y Francia invierten entre 3 y 4% de su Producto Interno Bruto (PIB), en investigación científica, lo que se conoce actualmente como Investigación y Desarrollo (I+D), mientras que algunas naciones en vías de desarrollo ya comienzan a invertir entre el 0.4 y el 1% del PIB para apoyar el trabajo de sus científicos, como México, República Dominicana y Panamá.
Hasta el momento, y según los datos recolectados por varios investigadores nacionales, en Honduras apenas se invierte el 0.1% del PIB en investigación científica como lo revela un informe proporcionado por el Consejo de Ciencia y Tecnología (COHCIT), en conjunto con la Comisión para el Desarrollo Científico de Centroamérica y Panamá (CDCCP).
Ante esta falta de inversión en I+D por parte de nuestro gobierno, las universidades, que son las llamadas a liderar este quehacer dentro de la sociedad, no pueden cumplir con la misión que les ha sido confiada, un ejemplo es la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), cuya misión se encuentra establecida en la Constitución de la República en el artículo 160 que dice: “La Universidad Nacional Autónoma de Honduras contribuirá a la investigación científica, humanística y tecnológica, a la difusión general de la cultura y al estudio de los problemas nacionales. Deberá programar su participación en la transformación de la sociedad hondureña”.
Según la doctora Margarita Ochoa, directora de la Dirección de Postgrado de la Universidad Nacional, la poca investigación que se desarrolla en Honduras se debe a diferentes aspectos como la falta de recursos destinados para que los científicos desarrollen su labor y la excesiva carga académico-docente que tienen asignada los catedráticos, dejándoles poco tiempo para sus proyectos. Es importante señalar además que en la UNAH y el resto de universidades, el desarrollo de programas de postgrado (maestrías y doctorados) de carácter técnico-científico son apenas incipientes, por no decir nulos, y esto obliga a las nuevas generaciones de jóvenes científicos a buscar opciones de formación en el extranjero, donde comúnmente terminan estableciéndose, fenómeno conocido como “fuga de cerebros”.
Para el investigador Gustavo Fontecha, el problema de no invertir significativamente en investigación contribuye de manera importante al círculo vicioso del subdesarrollo en el que vive el país, por lo que considera que si no se aprovecha el progreso técnico para desarrollar a un país o una empresa, no se puede ser competitivo. Al no ser competitivo, tampoco se obtienen utilidades para invertir, y si no hay inversión; no crece el empleo. Lo que se vuelve un estancamiento crónico que lleva a la miseria en la que Honduras ha permanecido desde la década de los 80.
Sin embargo, aun con las limitaciones financieras que constituyen nuestra realidad, en Honduras se tiene registro de unos 500 científicos que se atreven a realizar investigaciones en nuestro país, retando al mundo a proporcionar las herramientas para la construcción de un nuevo orden mundial.
Investigación en las Universidades
La investigación científica no sólo consiste en recopilar hechos (los hechos no son “recopilables”, sino que la información se extrae de ellos), ya que la observación no proporciona al hombre de ciencia sólo datos pasivos, sino; por el contrario, lo obliga a razonarpartiendo de esos datos para expandir el conocimiento y establecer hipótesis o teorías.
En ese sentido queda claro que una educación adecuada debe incluir elementos teóricos como prácticos para incentivar a los estudiantes a crear un razonamiento más crítico. Además es necesario aprovechar la investigación científica para realizar proyectos en pro de la sociedad como lo efectúan otros países del área en la recuperación de sistemas ecológicos a través de la tecnología y la ciencia.
A pesar del crecimiento acelerado de las universidades en Honduras, los aportes que han hecho a la ciencia mundial son escasos y ese ha sido uno de los factores para que las empresas no apoyen o financien las investigaciones o que el mismo Estado no las tome en cuenta para la toma de decisiones en los procesos de desarrollo del país.
Según los datos proporcionados por Ramón Ulises Salgado, jefe del Departamento de Estadísticas de la Dirección de Educación Superior, actualmente en Honduras hay dieciséis universidades conformadas por cinco públicas y once privadas. En ellas se imparten unas 283 carreras profesionales y laboran más de siete mil catedráticos, de los cuales, sólo el 2.6% han colaborado en las investigaciones científicas utilizadas en el país.
Ramón Ulises explicó a Hablemos Claro que la investigación no ha tenido carácter obligatorio en las universidades, ya que la mayoría de los maestros universitarios priorizan la docencia porque no están contratados a tiempo completo en los centros donde laboran. De igual manera, las investigaciones son muy limitadas debido a la falta de infraestructura en estos centros de estudio y el poco financiamiento (en su gran mayoría proveniente del extranjero) para realizar las investigaciones.
Esto sin mencionar que solamente el 34.4% de los catedráticos universitarios ostentan un grado de doctorado y un 31.3% de maestría; por lo que el resto sólo tienen una licenciatura o especialidad, estos usualmente no son aptos para realizar investigaciones calificadas.
Según investigaciones realizadas por el Consejo Hondureño de Ciencia y Tecnología (COHCIT), la mayoría de las universidades no cuentan con políticas de inversión para financiar investigaciones científicas, con la excepción de la Escuela Agrícola Panamericana “El Zamorano” que destina el 2% anual de sus ingresos para este tipo de proyectos.
Por otro lado, el doctor Benjamín Henríquez, director del Departamento de Investigación Científica de la UNAH, asegura que esta institución invierte menos del 1% de su presupuesto en la investigación. Pero, a pesar de este pobre presupuesto, la Alma Máter es la que mejor proyección científica tiene en el extranjero; principalmente en las áreas de Biología, Microbiología y Medicina.
La segunda universidad mejor cotizada en el extranjero es la Universidad Tecnológica (UNITEC), quienes según Maydellinne Rivera, encargada de Gestión y Desarrollo de Proyectos y el licenciado Miguel Meléndez, asistente de la rectoría, esta institución destina entre 1.5 a 2% de su presupuesto en investigaciones, pero también satisfacen sus necesidades científicas y tecnológicas de quien demande de sus servicios. Las demás universidades destinan menos del 1% de sus presupuestos, por lo que tienen poca proyección nacional o internacional.
El gobierno emprende búsqueda de científicos
Como hemos dicho anteriormente, en Honduras sí se hace investigación científica, aunque muy poca y de una manera desordenada, ya que no sigue lineamientos para realizar proyectos encaminados a tener impacto a nivel nacional o a resolver problemas sociales como actualmente lo son varias enfermedades, entre ellas el dengue o el VIH-SIDA.
Iveth Castillo, miembro del COHCIT, manifiesta a Hablemos Claro que en los últimos años ha habido un desperdicio en investigaciones de tesis realizadas brillantemente por estudiantes de diferentes universidades como requisito para graduarse; porque las empresas ya no creen en la academia para financiar sus proyectos. En ese sentido, estos trabajos son muy cuestionados debido a que los alumnos efectúan las investigaciones según sus facilidades económicas, acceso a la información o laboratorios de investigación, quedándose la mayoría de estos trabajos en una pila de papeles que duermen en las bibliotecas de las universidades en donde se efectuaron.
Lo mismo sucede con investigaciones que se efectúan en laboratorios del Hospital Escuela o de cualquier centro de salud que van encaminados a resolver problemas sanitarios del país, pero cuyos resultados no son aplicados por el Ministerio de Salud.
Por ello, los científicos nacionales emigran al extranjero o abandonan sus proyectos. Aquí vendría bien reseñar brevemente la historia del Dr. Salvador Moncada, quien ha triunfado en Inglaterra después de haber intentado fallidamente trabajar en Honduras. Ante la preocupación de que Honduras se quede rezagada de la Investigación Científica respecto a Centroamérica y Latinoamérica, se pretende crear un Centro Nacional de Investigaciones Científicas que opere a nivel de la región y que sirva para la creación de proyectos encaminados a abordar temas como la energía, tecnología, medicina y salud.
Según la ministra del COHCIT, Miriam Mejía, ya se comenzó con este proyecto firmando un convenio de cooperación con una Universidad de California en los Estados Unidos y con la Fundación Salvador Moncada, instituciones que pretenden identificar a los hondureños que residen en el extranjero y que han recibido méritos a nivel internacional por su trayectoria científica; para que estos mantengan intercambios con los nacionales y hasta puedan contactar empresas que estén interesadas en financiar investigaciones científicas en el país.
El gobierno central ya destinó 19 millones de lempiras para la creación de esta red nacional de investigadores, y ya se ha identificado a 500 hondureños (la mayoría catedráticos de la UNAH y El Zamorano), a quienes se les financiará para que ejecuten proyectos relacionados con la medicina, tecnología y agricultura.
En cuanto a la medicina, este proyecto busca elaborar vacunas y desarrollartecnologías basadas en la “curación natural”, utilizando la información de los chamanes de pueblo, médicos urbanos y algunos consejos de suegras para elaborar productos que sean más baratos para los consumidores.
En tecnología, la directora técnica del COHCIT, Elena Freige, manifestó a Hablemos Claro que se pretende instalar más de 30 mil computadoras en dos mil centros educativos para que los habitantes de comunidades pobres o aisladas puedan recibir clases de inglés y otros temas por medio de internet. Además, se pretende utilizar energía Euro Solar (energía adquirida del sol) y Fotovoltaicas (celdas que generan la energía a partir de la radiación solar) para alimentar y abastecer estas comunidades de electricidad durante más de 10 años.
En cuanto a la agricultura se pretende realizar proyectos de cuencas de agua y producción agropecuaria sostenible, manejo integrado de plagas, post cosecha y enfermedades agrícolas, experimentación de biotecnología para la siembra y desarrollo económico local de las comunidades que están dirigidas por El Zamorano y otras escuelas agrícolas delpaís.
Como dijimos anteriormente, ya son 500 los científicos que forman parte de esta red nacional; pero las autoridades del gobierno, a través del COHCIT están solicitando a los consulados, conocidos y familiares de personas que practican ciencia en Honduras o fuera de las fronteras, para que se comuniquen con esta institución y así gozar de estos beneficios. Los primeros resultados se obtendrán en diciembre próximo cuando se lleve a cabo el Primer Congreso de Científicos en Tegucigalpa.
La importancia de la ciencia
Bill Clinton, ex presidente de los Estados Unidos y considerado como uno de los mejores administradores en la historia de ese país manifestó en una ocasión: “Una y otra vez, en todas las épocas y en todos los países; el avance tecnológico ha producido salarios y niveles de vida más altos. Esto es exactamente lo que esperamos que suceda en el siglo XXI. Y el gobierno debe ayudar en todo ese proceso, facilitando el crecimiento y el cambio”.
Interpretando esas palabras se puede decir que a los dirigentes esclarecidos y responsables de una nación no les debe ser difícil percibir que así como a una persona le es absolutamente indispensable dedicar lo que más pueda a su educación para elevar su nivel de vida; para un país es igualmente indispensable dedicar la mayor cantidad de recursos posibles a la investigación científica y el desarrollo tecnológico con el fin de superar su situación. Y debe entenderse que se invierte en investigación no porque se es rico, sino porque se quiere dejar de ser pobre y vivir mejor.
Así como una persona ignorante y sin educación tiene pocas posibilidades de aspirar a tener un nivel de vida alto; un país que carece de inversión en investigación y desarrollo tampoco puede aspirar a un nivel de vida elevado para sus ciudadanos.
En ambos casos, el destino del ignorante y del que no investiga en todo el mundo y en todas las épocas ha sido y es una vida de miseria, atraso y baja competitividad. En cambio, un país que invierte en investigación científica puede orientar y utilizar sus resultados para resolver sus problemas de pobreza y crear mayor competitividad y generar riqueza. Foto-Source-URL:http://www.hablemosclaro.com/en-esta-edicion-2.html
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