Source:http://www.hablemosclaro.com/en-esta-edicion-1.html Author: Luisa Agüero, Hablemos Claro Original Date of Article [DD.MM.YYYY]:27.01.2008 Contributor:honadmin
Con estudios de ingeniería industrial y una maestría en administración de empresas, Alejandrina Ramírez avizoraba un futuro promisorio en Honduras. La joven profesional, de 31 años, empezó a tocar puertas. Sin embargo, sus expectativas no se cumplieron y el ansiado trabajo jamás llegó.
Después de varios meses de entrevistas laborales y respuestas inciertas, optó por hacer maletas y dejar la tierra que la vio nacer. Con absoluta tristeza se despidió de Alejandro, su único hijo de ocho años, y de su madre. Partió a España hace una década. Hoy, si bien es cierto no se desempeña en su área, ha logrado capitalizar los recursos para asegurarle a su vástago una educación de calidad en uno de los primeros países europeos.
Es triste reconocerlo, pero en Honduras no hay políticas gubernamentales que ayuden a retener la mano de obra profesional. La fuga generalmente se produce hacia Estados Unidos y Canadá, pero esos mercados ya están saturados de latinos, por lo que muchos compatriotas con estudios universitarios, como Alejandrina, buscan España u otros países en Europa. Sin embargo, todos ellos trabajan en áreas que nada tienen que ver con su formación.
Cada vez se están yendo más hondureños a vivir al extranjero en busca de empleo. Es la clase media instruida con título universitario la que no encuentra espacios en el país. En ocasiones, los estudiantes obtienen becas para estudiar fuera o solicitan préstamos y luego, al graduarse, no retornan a Honduras.
Una realidad
También, la falta de oportunidades ha abierto una compuerta para que la mano de obra no calificada, que por herencia generacional estaba ligada a la actividad primaria de la producción, abandone el campo para ir a trabajar al sector rural de Estados Unidos, aunque hay gente del sector de la construcción, técnicos en sistemas y otras áreas.
En la fuga de cerebros, el perjuicio para el país expulsor es mayúsculo en la medida en que deja ir, a hombres y mujeres, con talento y altamente especializados que pasarán a realizar contribuciones académicas en la ciencia, la investigación y la tecnología del país receptor.
Esto nos plantea un problema muy grave: la fuga de capital humano. Si observamos los datos demográficos veremos que hay sectores con un déficit de población joven, precisamente uno de los sectores que emigra con más frecuencia; así como de mujeres, que salen tras los empleos de zonas francas.
Al mismo tiempo, pudo detectarse que más de la mitad de las personas que había emigrado tenía el bachillerato o estudios universitarios. En otras palabras, está escapándose la población joven más capacitada, un desangre brutal de recursos humanos que impide el desarrollo de varios departamentos.
Y está escapándose a pesar del auge comercial, sencillamente porque este repunte sólo brinda oportunidades de supervivencia y no satisface las expectativas de progreso de esta población. Si el desarrollo local es impensable sin una fuerte presencia de recursos humanos capacitados, Honduras tiene un grave problema que resolver y deberá incrementarse en el futuro.
Los datos educacionales son negativos. En el caso de Honduras, de cada 100 personas que ingresan a la escuela, sólo tres culminan sus estudios universitarios. Sin recursos humanos capacitados no hay desarrollo. Y si el comercio se incrementa -y lo hará- y continúan prosperando los negocios, cada vez los habitantes estarán más marginados y las ganancias generadas en sus lugares de origen seguirán escapándose.
Aunque existen algunos centros de formación interesantes, no puede hablarse de un sistema de educación técnica y profesional. Los colegios son insuficientes y muchos están en malas condiciones técnicas e infraestructurales. Por supuesto, tampoco existen empleos atractivos o formas de obtener recursos para fomentarlos desde la pequeña y mediana empresa. Aquí, quienes se van reconocen que no hay muchas razones para quedarse. Es preferible vivir fuera y visitar el terruño nativo alguna que otra vez.
¿Sueños lejanos?
De acuerdo con la trabajadora social, María Lagos, la fuga de cerebros incide negativamente en el proceso de desarrollo de un país, debido a que, corresponde a los mejores talentos, ocupar cargos vitales.
A criterio suyo, Honduras se ha visto afectada sensiblemente por la salida de personas con gran capacidad intelectual, por recibir mejores ofertas de trabajo y estudio fuera de las fronteras nacionales.
"Muchas personas, altamente calificadas, salen en busca del denominado "sueño americano" o viajan a Europa en donde pueden encontrar sitios adecuados para desarrollar sus capacidades, otros no son tan calificados pero igual emigran", estimó.
Y las cifras refuerzan lo que la trabajadora social dice: un promedio de 240 personas sale a diario hacia Estados Unidos, en su mayoría en forma ilegal. Muchos logran llegar. Otros no corren el mismo destino. Lo cierto es que, en la actualidad, un millón 200 mil hondureños viven en la unión americana, constituyéndose en soporte de esta economía, donde la pobreza y la falta de oportunidades dominan.
Durante 2005, los emigrantes de Latinoamérica y el Caribe enviaron a sus países un total de 48.3 billones de dólares. En 2004, las remesas fueron equivalentes a 70 por ciento del monto total estimado de inversiones extranjeras en la región y superaron en 500 por ciento, la asistencia oficial al desarrollo.
Un costado que los envíos esconden, asegura el informe “Cerca de casa: El impacto de las remesas en el desarrollo de América Latina”, es la fuga de cerebros de la región a países desarrollados; así, mucha gente con educación superior se dedica a oficios que no requieren preparación profesional.
Movimiento fuerte
Otro estudio denominado “Fuga de cerebros de Centroamérica a los Estados Unidos”, al cual tuvo acceso HABLEMOS CLARO, es contundente: “la migración de personas con formación terciaria es alta, en especial en el grupo de más jóvenes”.
Tomando como base los grupos de edad, la proporción de migrantes de cada categoría educativa con por lo menos alguna educación secundaria o más, es de más del 10% en Guatemala, más del 20% en El Salvador, cerca del 10% en Honduras, de más del 20% en Nicaragua (y hasta el 35% en los niveles más altos de educación).
Debido a que estos cálculos son posiblemente subestimaciones, la proporción de emigrantes en estos niveles de educación es aún más alta. La más alta proporción de la población y de los más educados en los grupos más jóvenes es la que mueve los totales generales. Las diferencias por edades son también instructivas.
Más del 10% de las personas menores de 30 años con por lo menos secundaria completa emigraron de cada país. El grado de fuga de cerebros de El Salvador y Nicaragua es mucho mayor, con una proporción de emigrantes en las categorías de educación más altas que excede del 20% para el grupo de edad más joven, establece la minuciosa investigación realizada por Edward Funkhouser.
Bajo cualquier estándar, la magnitud de la emigración de las personas con mayor educación de los países centroamericanos, excepto Costa Rica, es alta. El efecto principal de la salida desproporcionada de los ciudadanos más educados es una disminución leve de la tendencia al aumento en la oferta relativa de mano de obra calificada.
Mercado en contracción
El presidente del Banco Central de Honduras (BCH), Edwin Araque, explica que estos procesos de ajuste económico que se han implementado en los últimos 25 años han provocado un control y una contracción en la política monetaria.
“Esta última ha repercutido también en la disminución del crecimiento de la economía. Y es que tener tasas de interés elevadas en el pasado y devaluaciones, hace que se contraiga la demanda interna y, por lo tanto, las actividades productivas”, dijo en una entrevista con HABLEMOS CLARO.
¿Motiva esta situación una fuga de cerebros? “Vamos a tener una sobreoferta de profesionales y, en este caso, de capital humano que al no encontrar la oportunidad, fácilmente busca otras formas de insertarse al mercado y es lo que está haciendo Canadá, Estados Unidos, los países nórdicos o los países asiáticos que han anunciado ahora importación de conocimiento y de cerebros de Latinoamérica”, expresó.
¿Y qué significa? “Esto significa que, en el caso de Canadá, dan facilidades a las personas, arriba de los 25 años hasta los 50 que sean profesionales con maestría, bilingües y con una capacidad de experiencia de unos cinco años”, dijo el economista.
Algo está claro: algunosprofesionales se están trasladando hacia esos países. Sin embargo, si estudiaron en la universidad pública, le han creado una carga social al país, las posibilidades de enfermarse cuando fueron niños constituyó un costo del Estado, igual si se formaron en una escuela o colegio público, y si han ido a una universidad nacional. No obstante, los servicios los están prestando a otra economía que les genera impuestos, renta, consumo y, a nosotros, “sólo nos ha quedado el costo”, manifestó el licenciado Araque.
Destinos atractivos
Al momento de “captar” cerebros, “todo vale”, dicen los expertos. “Las estrategias que utilizan Canadá, por ejemplo, o los países nórdicos para importar, sin ningún costo, profesionales ya formados, son interesantes, obviamente les pagan una cantidad de honorarios que no se los brinda la economía nuestra y allí radica la motivación y el incentivo para estos profesionales de irse a países extranjeros”, expresa el analista consultado por HABLEMOS CLARO.
A nivel de trabajador poco calificado o técnico también ocurre lo mismo. La disparidad en los salarios se acrecienta. Aquí, una maquila, de acuerdo a información del Fondo Monetario Internacional, paga el costo promedio por hora de un operario, entre 80 centavos a 1.40 de dólar; sin embargo, el salario mínimo en Estados Unidos fue modificado recientemente a 7.25 de dólar.
Con esta disparidad de salarios, las fuerzas de mercado motivan a que la gente salga en busca de mayores ingresos y de una mayor expectativa de vida. “Los salarios son un desincentivo no solamente para el trabajador sino para el profesional, aquí no se paga adecuadamente lo que es una consultoría, un trabajo profesional”, agrega el economista.
Y, sin duda tiene razón: el mercado nacional está tan deprimido que no le da al profesional el honorario adecuado. Del otro lado de la moneda, viene un extranjero, de un organismo financiero internacional, ya sea de Ecuador, Argentina o Chile, se le paga un salario con honorarios arriba pero al hondureño siempre le ofrecen tres veces menos.
Para el caso, el mismo tipo de trabajo con igual grado de especialización, le representa al profesional nacional entre tres y cuatro mil dólares. Un consultor traído por el Banco Interamericano de Desarrollo o el Banco Mundial recibe entre 10 y 12 mil dólares, establece información de entero crédito a la cual tuvimos acceso.
“Esta es una disparidad, no puede ocurrir, los organismos financieros internacionales deben uniformar los honorarios y reducir ese club de consultores, que son los mismos que andan en todos los países de Latinoamérica, con salarios sumamente elevados… los países signatarios de esos organismos también deben de plantear eso en las reuniones anuales porque está afectando a Honduras y Centroamérica”, expresó.
Mejor futuro
¿Qué propone para revertir esa tendencia? “La expectativa es que nuestro país mejore su crecimiento económico, en esa medida, aumentaría la demanda de profesionales calificados y se puede neutralizar la fuga de cerebros pero lo determinante aquí es que les paguen buenos honorarios y buenos salarios”, subrayo.
En pocas palabras, si el gobierno hondureño quiere garantizar la permanencia de su recurso humano, deberá buscar formas para retener a la población y, en particular, a su segmento joven más dinámico y calificado, con acciones positivas, promoviendo una política de desarrollo coherente e integral que se apoye en las oportunidades de acuerdo a supropia realidad.
Cualquier intento en sentido contrario, traerá repercusiones negativas y los profesionales altamente calificados seguirán buscando nuevos horizontes más allá de las fronteras. Las motivaciones son simples: nadie querrá ser confín de nada… ni siquiera de algo tan “querido” como la “tierra que los vio nacer y donde se formaron”. Foto-Source-URL:N/A
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